Vistazos

Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe

Ubicación: Av. reforma 1108

La gran mayoría de los edificios, tanto civiles como religiosos en Puebla, presentan en sus fachadas materiales similares utilizados desde el siglo XVII y cuyo uso que se generalizó para el siglo XVIII, creando un estilo particular propio de la región. Se trata de fachadas decoradas con azulejos de Talavera, petatillo o ladrillo rojo, cantera y argamasa. El uso de estos materiales dio un perfil típico a la arquitectura poblana, volviéndose un referente artístico en la Nueva España.

En 1694 y con el apoyo del cura de Tlatlahuquitepec, el herrero Juan Alonso Martínez Peredo se propuso construir un templo dedicado a la Virgen de Guadalupe, obteniendo la autorización del obispo Fernández de Santa Cruz; en 1714 se concluye la construcción y se consagra el templo el 12 de diciembre de 1722.

   Al iniciarse la segunda mitad del siglo XVIII, se construyó con los bienes de la viuda del General Ortiz y Largachi un colegio contiguo al templo con la advocación de Nuestra Señora de la Merced de Redención de Cautivos, ocupándolo las colegialas mercedarias en 1765.

   A causa de las Leyes de Reforma, la iglesia y el colegio se vendieron en 1870, hasta que en 1903 toma posesión del templo la orden de misioneros Guadalupanos creada por el primer arzobispo de Puebla Don Ramón Ibarra y González. En 1960 el comité Pro Restauración de Monumentos y zonas típicas de Puebla, logró liberar dos plazuelas laterales ocupadas por casas comerciales y una gasolinera, logrando así una vista que hace apreciar el conjunto en toda su magnitud y belleza.

Fuentes, paredes, lavatorios de sacristía y pilas bautismales también fueron cubiertos con Talavera. Destacan las típicas cocinas poblanas, como la del Convento de Santa Rosa. Los lambrines que protegen los muros inteiores de los templos, como en la Capilla del Rosario, la Iglesia de Belén y la Iglesia de la Soledad (hoy conservado en el Museo José Luis Bello y González) son ejemplos de la gran variedad de usos de este material.

   Las dos torres laterales, enmarcan la portada; su desplante está recubierto de ladrillo y azulejo y albergan cuatro tableros de talavera dos de cada lado, que representan las apariciones de la Virgen a Juan Diego y repartido entre ellos el elogio de Benedicto XIV “Non Fecit Talliter Omni Nationi”, mas otros dos tableros con la Luna y el Sol. Las torres tienen tres cuerpos con un trabajo de argamasa muy barroco.

   La cúpula de la capilla lateral es gallonada revestida de ladrillo, ornamentada a base de argamasas barrocas. La cúpula principal también está revestida de talavera azul y blanca y tableros con símbolos de la Virgen como el Sol, la Luna y la estrella.

   El templo tiene planta de cruz latina con un pequeño coro sobre el ingreso. Está cubierto con bóvedas de cañón con lunetos decoradas al estilo neoclásico. El presbiterio está cubierto con una bóveda de plato sobre pechinas decoradas con pinturas de pontífices que han alabado el culto guadalupano.

      Después del coro y antes del crucero, hay en ambos muros, cuatro grandes lienzos que representan las apariciones del Tepeyac.

En el interior del arco, se observan cenefas de Talavera en verde, azul, anaranjado y amarillo. Ocho tableros acompañan la puerta: los cuatro superiores son romboidales, con jarrones florales alusivos a la Virgen María; los cuatro inferiores de forma rectangular, enmarcan símbolos de la Letanía Lauretana: el pozo y ciprés a la izquierda y la rosa mística y la palma a la derecha. El trabajo en pierda que se encuentra sobre la puerta, es ejemplo de la labor de los maestros canteros de la zona, que destaca por la profusión de ornamentos vegetales.

Fuentes: UPAEP.MX , SECTUR, H. Ayuntamiento de Puebla

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